DEBATE POPULAR
COMO PROGRAMÓ EL IMPERIALISMO YANQUI LA SOCIEDAD QUE TENEMOS
CAUSA Y EFECTO
Por Mauro de Catia — Soldado Raso
Junio 2002
Hace aproximadamente 40 años hubo un congreso de los social demócratas y social cristianos de la región, recibiendo directrices del imperialismo yanqui. Se llegó a la conclusión que había que desmejorar la educación en estos países latinoamericanos.
Para imposibilitar que salieran nuevos líderes progresistas. Se llevó la educación a medio turno, para que el otro medio turno lo administrara el vicio y el ocio, que lo que produce es delincuencia, ignorancia y desempleo.
Te quitaron moral y cívica para no crear ciudadanos sino habitantes que cada cinco años fueran a votar.
Te quitaron “Historia de Venezuela” para que no supieras la historia de tu país, porque si la conoces lo amas y defiendes.
Te quitaron la “Geografía” para que no supieras lo que es la soberanía.
Te quitaron “Ortografía” para que no aprendieras a manifestarte por escrito, para que los profesionales que se graduaran con esa educación chucuta, fuesen unos profesionales mediocres y a la vez te convencían de que la educación pública no servia para que acudieras a la educación privada, a la que los únicos que tenían acceso eran los que podían pagar y fuesen ellos los que tuvieran a los poderes del Estado.
13 de Abril … La Conciencia tomó el poder
Por Andrés Mendoza
Comunicador Comunitario
13 de Abril del 2002 – 2008, a seis años de aquella terrible y absolutamente absurda agresión al sistema democrático, que en más de ocho elecciones se había dado el pueblo venezolano.
Se produce la agresión al pueblo de Venezuela, a partir de las ambiciones personalistas de un reducido pero tenebroso grupo de militares y civiles de la más rancia y prepotente casta fascistoide; alentados y financiados por el poder económico de los Estados Unidos y por la capacidad mediática que dentro del país se había venido configurando, desde el mismo momento que se produce el triunfo electoral del Comandante Hugo Chávez.
La oligarquía venezolana asociada a la canalla internacional, no podía permitir que un pueblo se decidiese a ser libre. Después de más de 40 años de democracia representativa la cual había generado un altísimo grado de miserias e injusticias, la exclusión social se encontraba para finales del siglo pasado en niveles tan alarmantes que el país estaba al borde de un estallido social de características impredecibles.
La emergencia social y política por la que atravesaba la República se mostró en la abrumadora votación a favor del cambio en las elecciones de 1998. Partidos tradicionales que habían ejercido el poder político por más de 40 años fueron derrotados y desplazados de dicho poder por una firme y audaz toma de conciencia del pueblo, la que venía germinándose en las profundidades del sentir popular, y que habían tenido como preámbulo los terribles acontecimientos del 27 y 28 de febrero de 1989, durante el llamado “sacudón de Caracas.
En ningún momento de los últimos cuarenta años los sectores o clases dominantes lograron comprender lo que pueblo reclamaba desde hacía mucho tiempo. Durante el periodo de la democracia representativa la pobreza y la miseria se habían convertido en una forma de vida normal, era una absurda condición de vida, que los dirigentes sociales y políticos de entonces no tomaron en cuenta en sus programas de gobierno. Estuvieron pues, dedicados a sus particularidades negocios, sus francachelas y modos de vida, completamente separados del pueblo, ajenos a las penurias de más del 60 % de la población, la cual determinó que ese sistema o forma de gobernar debía ser sustituido. Y así se hizo, por mandato popular.
Fue un duro golpe para la oligarquía, las clases dominantes y sus cipayos menores y mayores, de adentro y de fuera; nunca creyeron en la capacidad del pueblo para cambiar las cosas; es así como el soberano, en sus lucha por cambiar las cosas lleva al poder a Hugo Chávez. De una vez todo comienza a ser de otra manera: “Con Chávez manda el pueblo”. Y es una realidad incuestionable, los excluidos de siempre comienzan a asistir a su redención, aun nuevo amanecer de libertad, inclusión, amor por la vida, una nueva democracia participativa y protagónica.
Estos cambios generan en las clases oligárquicas un tremendo escozor, una reacción antichavista y antipopular; sienten, como tiene que ser, que sus privilegios egoístas y excluyentes están siendo desplazados, que el pueblo está ocupando espacios que siempre ellos le negaron.
Los medios en manos de los enemigos del pueblo, asociados al imperialismo, arrecian su ataque contra el gobierno revolucionario. A toda hora y momento tienen como consígnale derrocamiento de Chávez. Sin embargo, cada medición, cada encuesta y cada consulta electoral nos indican la popularidad y sentimiento de arraigo y amor por nuestro Presidente y líder. Así, llegamos al abril del 2002. Toda la reacción y la canalla apátrida, unida y financiada por el imperialismo estadounidense y de otras nacionalidades dan el funesto y criminal golpe de estado; un golpe predominantemente mediático, donde los enemigos de la libertad y la paz arremetieron contra el pueblo y sus instituciones, sin mediar el más mínimo respeto por los derechos humanos.
Militares traidores y civiles vende patrias, todos violadores de la Constitución y demás derechos civiles, asumieron sin ninguna responsabilidad la ejecución del golpe, con la mayor cobardía y desprecio por la legalidad y por el pueblo, que en varias ocasiones ratificó su confianza en el gobierno revolucionario.
Pero a todas éstas, no contaban que a todo 11 le llega su 13 y fue en esta emblemática fecha cuando el valor moral y personal invadió al pueblo venezolano y a la Fuerza Armada consustanciada con el proceso bolivariana, y en una demostración de fuerza y decisión incontenible, se unieron y tomaron las calles y cuarteles de toda Venezuela, en un solo grito de amor y rabia: “QUEREMOS A CHÁVEZ”. La canalla, cobardes al fin, retrocedieron, como asquerosos roedores. Huyeron a sus madrigueras. Nunca contaron con el pueblo. Así es la oligarquía apátrida, corrompida, usurpadora del poder y de las instituciones, nunca ha creído en el pueblo; siempre, hasta ahora lo ha tenido como algo inexistente. He aquí la verdad, la realidad, los hechos, ese pueblo en el que nunca creyeron, dio el último y absoluto juicio y sentencia: “CHÁVEZ SE QUEDA”….
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