domingo, 5 de octubre de 2008

PETROLEROS POR EL SOCIALISMO

PETROLEROS POR EL SOCIALISMO
¡¡EL SOCIALISMO SE CONQUISTA PELEANDO!!
Sería como llover sobre mojado repetir la frase revolucionaria más cargada de sabiduría “LA LIBERACIÓN DE LA CLASE OBRERA SÓLO SERÁ OBRA DE LA CLASE OBRERA MISMA”. Sin duda, siendo la clase social en el sistema capitalista de producción, cuya participación en el proceso productivo determina junto a la clase social de los capitalistas, la unidad de los contrarios con más elementos antagónicos en feroz contraposición diaria, para dar como resultado el mas cruel e inhumano sistema de explotación del hombre por el hombre que jamás haya conocido la humanidad, no podía escapársele a la magnifica genialidad de un revolucionario como Carlos Marx, arribar a tan definitiva y trascendental conclusión. Innumerables han sido en la historia del capitalismo los momentos en que la agudización de estas contradicciones antagónicas ha resultado en verdaderas conflagraciones, donde la clase obrera no habiendo desarrollado una teoría revolucionaria consecuente con sus intereses más fundamentales, ha sufrido importantes derrotas. Sin embargo, su indeclinable decisión de luchar hasta la muerte, para lograr su más completa y definitiva liberación, hace que en 1871 con LA COMUNA DE PARIS, llegue a tomar el poder por primera vez para hacer que se reviertan sus penurias.
En una circunstancia histórica, donde la burguesía y las dinastías oligárquicas de Francia, en su afán de conquista para expandir su poder, no les quedó otra alternativa que “ARMAR” a la clase obrera, con la esperanza de que esta diera la vida para defender a sus verdugos, la clase trabajadora, consciente de los rastreros argumentos que movían los intereses de la burguesía, y anteponiendo el supremo deber de luchar para producir su propia, total y definitiva liberación, ahora con las armas en la mano toma el poder e instaura LA DICTADURA DEL PROLETARIADO. Como primer paso elimina la propiedad privada de los medios de producción; luego establece que los diputados y todos los funcionarios públicos, deben ser elegidos por el pueblo y estar sujetos a la inmediata revocabilidad, sino cumplen con el mandato de la clase trabajadora, estableciendo que sus sueldos y salarios ¡NUNCA¡ sobrepasarían el salario de un obrero calificado, evitando que los altos sueldos fueran el motivo para acceder a estos cargos; se hizo revisar el contenido de todos los programas educativos y se instauró la gratuidad de la enseñanza; se eliminó el ejercito regular y se instauró el poder de las milicias de trabajadores, entre otras cosas. Ante esta realidad, la burguesía y los oligarcas franceses reordenan sus fuerzas y se unen con la burguesía alemana, ESA, con la que antes guerreaban, para ahora juntos sitiar a París y asesinar cuanto trabajador cayera en sus manos. La Comuna dio la orden de retener y apresar a los clérigos y otros representantes de la burguesía con la esperanza de canjearlos por los obreros que estaban siendo asesinados, pero fue inútil, aumentó el cerco y la presión de los dos ejércitos, La Comuna sucumbió, produciéndose una verdadera masacre entre los trabajadores. La burguesía sanguinaria asesinó y masacró con frenesí a lo mejor de la clase trabajadora francesa. En un posterior análisis de lo acontecido en LA COMUNA DE PARÍS, Carlos Marx se alarma del sacrosanto respeto, que mantuvo La Comuna hacia el Banco de Francia, donde la burguesía de toda Francia guardaba los fabulosos tesoros producto de la explotación y el robo al pueblo. “Fue un error político muy grave”, dice, “el banco de Francia en las manos de La Comuna hubiera valido más que 10 mil rehenes, hubiera significado la presión de toda la burguesía francesa sobre el gobierno de Versalles, para que negociase la paz con La Comuna”.
Allí, queda para las futuras generaciones de trabajadores, la enseñanza y el ejemplo de gloriosa combatividad de la clase obrera mundial en su lucha por derrotar al capitalismo y conquistar su liberación y su felicidad. En Venezuela llevamos adelante un proceso de cambios revolucionarios, que conmociona a la opinión pública mundial, los pueblos oprimidos y la clase trabajadora del mundo nos observan con mucha atención. Sin duda que hemos avanzado y tenemos la perspectiva de seguir avanzando hacia la conquista de una nueva sociedad, donde impere la justicia social. Pero, siendo revolucionarios, con una concepción marxista leninista de la historia y de la realidad concreta en los diferentes procesos sociales, debemos impedir que sea la percepción estrictamente emocional la que impere a la hora de definir los objetivos estratégicos, y por su puesto, aplicar la táctica correcta para llevar adelante nuestra política. Ha sido hasta ahora un descomunal torrente de OPRIMIDOS, donde se incluyen marginados, excluidos, trabajadores y aún un importante sector de la clase media y la pequeña burguesía, lo que constituye la avalancha social que garantiza la continuidad de nuestro proceso. Sin embargo, cometeríamos un error político estratégico sumamente grave, si mucho más temprano que demasiado tarde no reconocemos y defendemos para la clase trabajadora, el papel protagónico y de vanguardia que estratégicamente debe conquistar, habida cuenta, de que absolutamente TODO el aparato productivo pasa por sus manos y es, la clase social con mayor capacidad para construir la resistencia más invulnerable, ante el contraataque de la burguesía y todos sus lacayos. Debemos romper pronto con las concepciones reformistas y contrarrevolucionarias que asignan a nuestros sindicatos, y a nuestro movimiento obrero en general, “la tarea” de solamente aplaudir a los que “hacen la revolución”, sumiendo por ejemplo A LA UNIÓN NACIONAL DE TRABAJADORES, en un letargo burocrático, que degenera en pesado lastre y que impide el desarrollo de una conciencia revolucionaria socialista en el corazón de la clase trabajadora.
En nuestro país, la economía gira en torno a la industria petrolera y otras industrias básicas de importancia fundamental como: SIDOR, EDELCA, VENALUM, ALCASA y un sector de la pequeña y mediana industria, que pugna por respirar frente a la avalancha de importaciones, al lado de una marcada tendencia a la exportación de materias primas, hacia grandes centros industriales que constituyen el emporio de las grandes transnacionales. Deliberadamente hemos sido convertidos por las grandes transnacionales, en un país monoproductor que consume todas las mercaderías provenientes de esos grandes centros industriales.
Sería un verdadero exabrupto político, no agitar sistemáticamente las ideas revolucionarias y por el socialismo entre los trabajadores y las trabajadoras de la industria petrolera, de todas las industrias básicas y todo el proletariado nacional. “NO BASTAN GRANDES LETREROS, NI CONSIGNAS PROVENIENTES DE LAS GERENCIAS DE ESTAS EMPRESAS”, aunque sean hechas con la mejor intención. ¡¡LA REDENCIÓN DE LA CLASE OBRERA HA DE SER OBRA DE LA CLASE OBRERA MISMA!! haciendo uso de sus sindicatos y de todas las formas organizativas que logre procurarse, para impulsar combativamente la lucha, la discusión ideológica y la construcción de una organización proletaria y revolucionaria, que nos permita acceder a la conquista del socialismo.
“EL SOCIALISMO SE CONQUISTA PELEANDO” ¿Cómo acabar con el latifundio y como derrotar definitivamente al estado capitalista, sino movilizamos con vigor una avalancha proletaria, con conciencia revolucionaria, que vaya sembrando la patria de victorias inconmovibles ante la feroz arremetida de nuestros adversarios?
¡¡TRABAJADORES PETROLEROS!! ¡¡TRABAJADORES SIDERÚRGICOS!!
¡¡TRABAJADORES DE ALCASA!! ¡¡TRABAJADORES DE VENALUM!!
¡¡TRABAJADORES DE EDELCA!! ¡¡TRABAJADORES DE CANTV!! ¡¡TRABAJADORES PETROQUÍMICOS!!
¡¡PROLETARIOS DE TODO EL PAIS!!
¡¡UNÍOS!!

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